Pienso que la gente que no habla mucho es que tiene demasiadas cosas que decir o nada. Pienso que el cuerpo siempre habla y pienso que quiero controlarlo para no tener nada que decir. “En cuerpo cerrado no entran moscas”.

Una vez mi primo Antonio me comentó que pasándole la aspiradora al ordenador, absorvió cuatro teclas. Un hecho insignificante, pero que me mantuvo pensativa todo el día.